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viernes, 1 de mayo de 2020

El otro 1° de mayo: El Eternauta, veinte años después



Seguramente muchos se preguntarán a qué se debe semejante título. Pero hoy es una fecha especial para mí, porque fue en la Feria del Libro 2000 que conocí oficialmente al Eternauta.

Siempre surge la pregunta de cuándo y cómo tuvimos contacto con una determinada historieta, especialmente cuando es una que está entre las lecturas "obligatorias" por formar parte de la cultura general. En este caso tiene un tinte especial pero no por su argumento ideológico o por las circunstancias en las que se volvió tan icónica, sino por la errónea doble lectura que se le pretende dar en estos momentos tan particulares, no solo para los argentinos sino para todo el planeta. Veinte años atrás encontré este megalibro, edición "especial" de Ediciones Récord (tal vez lo último que hayan editado -o reeditado-) y lo pagué a un precio irrisorio incluso para la época, en un stand entre tantos de la Feria, en el día más atestado y caótico, donde no se podía dar un paso sin pisar al que tuviera al lado. Hoy, cuando no se nos deja caminar libremente por medio al contagio de un virus que aún no ha sido contenido, recorrer sus páginas y redescubrir el terror hacia el "odio cósmico" adquiere una dimensión impensada.




"Hoy todos somos como Juan Salvo, el Eternauta" aseguran con el mismo grado de error tanto los que se presentan a sí mismos como especialistas en el noveno arte como los que no lo son y leen por puro gusto. Y a continuación explico por qué. El crudo y descarnado relato que hace el propio protagonista al guionista al que se le aparece (Germán, el propio Oesterheld, como quedó corroborado en las secuelas realizadas años después), nos muestra como cae una nevada supuestamente radioactiva, la cual mata a quien esté expuesto por simple contacto. Esto "bastó y sobró" para hacer la consecuente comparación con el COVID-19, el gran antagonista mundial de este año en el mundo real. Y justamente ese es el gran error: el virus que nos acecha no ataca con la misma facilidad. Se requiere de un contacto cercano con quien esté infectado, por lo cual el aislamiento forzado es una medida preventiva relativamente eficiente. Pero a su vez requiere que cada quien en su hogar ventile a diario las habitaciones y dependencias familiares a la vez que se las higieniza para mantener a raya su entrada a nuestro entorno más íntimo. En el relato, la realidad es muy diferente: no basta con quedarse adentro y a salvo; también se debe cerrar la vivienda herméticamente para evitar que los copos de nieve entren y maten a quienes toquen. Esa diferencia es abismal, ya que el estado de terror que se puede crear es evidente. Y si hay limpieza, es básicamente para desechar cualquier copo que logre ingresar a la vivienda. Ese es el detalle más relevante del inicio de la obra, ya que nuestro "quedate en casa" no corre, pero sí el "encerrémonos en casa".



Un encierro que enseguida se demuestra inútil para Juan Salvo y sus amigos sobrevivientes. No solo deben salir en tales circunstancias, sino que también deben aprovisionarse para soportar todo lo que venga a continuación. Y como la nieve es letal en extremo, no es con barbijos, máscaras y guantes sino con trajes herméticos que deben afrontar el peligro en las calles. Y salir, porque en eso radica la diferencia entre vivir o morir... aunque afuera el riesgo de muerte sea explícito.



Así y todo, no hay oportunidad para considerar que estamos encerrados en casa al leer esta obra. Sobre todo porque nos invita a desafiar los peligros que nos acechan, así como también ser más conscientes de lo valiosa que es nuestra vida y de la que nos rodean. Ya sea entre cuatro paredes o en la vía pública. Tal como lo hizo Juan Salvo hace tantos años.

Por eso es buena idea salir de casa en determinadas circunstancias.

miércoles, 1 de enero de 2020

La aventura de coleccionar




"No existe, en la Argentina, un archivo que contenga toda la memoria gráfica del país. No hay colecciones ordenadas de revistas en las bibliotecas y las revistas de folletines, humor e historietas no figuran en ninguna de ellas.

"Es, entonces, una tarea compleja encarar una historia del humor y la historieta. Hay que recurrir a la memoria de los autores, a los coleccionistas, a los recuerdos de niñez propios y ajenos. También hay que reconstruir totalidades con fragmentos dispersos.

"Por eso, y por impaciencia para esperar a reunir más material, es que este es un libro incompleto.

"Habla de la historieta y el humor argentinos, define tendencias, puntualiza períodos y trata de acercarse a fechadas y biografías correctas.

"Intenta, también, sonsacar datos más íntimos a algunos de los creadores importantes, recogiendo sus palabras en reportajes y monografías.

"No se había escrito antes un libro como este, y esperamos de él solo unas pocas cosas. Las más importantes, que sirva como borrador para una tarea más vasta, realizada por un equipo de especialistas, en tiempos que queremos suponer cercanos.

"Queda mucha información perdida por ahí que habrá que buscar.

"Quedan muchos temas para la reflexión.

"Nos gratifica pensar a este libro como un desafío.



Trillo y Saccomanno, agosto de 1980".


Con estas palabras de Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno se escribió el prólogo de Historia de la Historieta Argentina, el primer libro que abordó (o eso intentó) el mundo del 9no. arte en nuestro país. Si bien el libro ya es antiguo (se editó en 1980, cuarenta años ya), fue un verdadero best-seller para todos los amantes de las historietas, ya que abarcó desde la época colonial hasta la aparición de Ediciones Récord (justamente la editorial que publicó el libro).

En la obra, los autores llevaron a cabo la maratónica tarea de investigar todo el material que tuvieron a su alcance. Este detalle fue muy importante, teniendo en cuenta que en ese momento no había Internet y el material original de los artistas era muy difícil de conseguir por diversas razones; entre ellas, la apropiación de dichos originales por parte de los editores y coleccionistas de todo el mundo (muchos de ellos siguen sin ser recuperados).

Pero el plato fuerte del libro son, sin lugar a dudas, los testimonios recogidos a varios de los artistas más destacados que publicaron en nuestro país, entre ellos Alberto Breccia, Quino, Oski, que había facellido antes de la publicación del libro, y Héctor Germán Oesterheld, que ya llevaba varios años desaparecido por el Proceso de Reorganización Nacional (un detalle importante al momento de ser editado el libro fue la no mención de su secuestro). El epílogo está firmado por Juan Sasturain.

Y tal como vaticinaron los autores, este libro sirvió como borrador para que otros autores se interesaran en nuestro legado comiquero y llevaran a cabo sus propias investigaciones; pero aún así, Historia de la Historieta Argentina sigue siendo considerado como una valiosísima fuente de información sobre nuestro pasado historietístico, a pesar de las décadas transcurridas desde su publicación.

Esto lleva a uno a preguntarse: ¿tan difícil es conseguir historietas antiguas? ¿Son imposibles de rastrear, a tal punto de que sean tesoros imposibles de encontrar? La respuesta a ambas interrogantes es: ni una cosa ni la otra. Dichos tesoros pueden ser encontrados, con un poco de paciencia (hay material nuestro en todo el planeta), con un poco de investigación y perspicacia (no todo trabajo de historieta argentino puede ser tal; algunos entusiastas pueden ser engañados por vendedores poco escrupulosos y estafadores de poca monta que les vendan gato por liebre), y cuidando la billetera (los precios pueden variar según infinitos factores: estado de conservación del material, que tan abundante o escaso es en el país o en el mundo, si su/sus creador/es están vivos o muertos; etc). Y estas precauciones no necesariamente deben limitarse a las historietas; cualquier cosa digna de ser coleccionada puede estar atada a tales precauciones.

Ejemplos de lo dicho los pude comprobar con el paso del tiempo: de recorrido por las ferias de libros de Parque Centenario y Parque Rivadavia encontré revistas y libros de autores que tras haber fallecido "motivaron" una subida de precios que no corresponde con la eterna y ambivalente inflación de nuestra moneda. Idéntica situación .

¿Y de donde sale nuestra manía por coleccionar?

En mi caso, las historietas formaron una parte muy importante en mi vida, especialmente en mi infancia. Fueron las historietas las que me impulsaron a aprender a leer, y gracias a ellas pasé a querer leer libros. No importan cuáles, no tengo un género de lectura preferido: si el libro en cuestión me sigue interesando luego de las primeras diez páginas, lo leo y punto, y llegado al caso, lo disfruto y lo recomiendo. Gracias al hábito de leer pude ver películas subtituladas, cosa que no todos pueden hacer, ya que a veces prestar atención a lo que sucede en la pantalla y leer los subtítulos al mismo tiempo puede ser una gran tortura, ya que, seamos modestos, no todo el mundo sabe otros idiomas (ni siquiera yo).

Las historietas me acompañaron en la primaria, allá por los años ‘90, de la mano de Billiken, revista de me compraban religiosamente en casa todas las semanas, y de las Anteojito, que siempre podía pedir prestadas a mis amigos en la escuela. Pero ambas eran revistas escolares, y el espacio reservado en ella para las historietas era limitado, por lo que la verdadera fiesta era comprar las revistas que se podían encontrar en los puestos de revistas. Yo era muy joven y no lo sabía, pero pude atestiguar la decadencia del mercado nacional de historietas, un mercado que agonizaba por la falta de estrategias eficaces para acercarlo a un público que hacía rato que había sido atrapado por la televisión por cable y los videos VHS, mientras que revistas que habían poblado los quioscos durante décadas desaparecían en silencio, para ser reemplazadas por revistas de chimentos y de actualidad política. Aún así, pude leer, gracias a mis abuelos (paternos y maternos) y a mis padres, y a intercambio de revistas con mis amigos, cientos de revistas de Disney (las que editaba Abril en formato de bolsillo), las de Dante Quinterno (que se siguen publicando, y con las mismas historias de hace ya 30 años), las de Editorial Perfil (que tuvo la osadía y grandeza de publicar material de DC Comics durante 5 años), las de Editorial Columba (que ya daban la impresión de estar “pasadas de moda”), las de Ediciones Récord y Ediciones de la Urraca (pero estas a escondidas porque eran consideradas para adultos), y también las de formato apaisado, que sobrevivían en los quioscos a duras penas, como Popeye, Capicúa, Las diabluras de Jaimito (en ese entonces ya reeditaban el material) y, la gran excepción de esta lista, “la Lúpin”. Excepción por el simple hecho de ser la única de todas estas revistas que se publicó hasta casi nuestros días (hoy la sucede su clon, llamada Pinlu), hecha casi a pulmón por sus creadores, y respaldada a muerte por sus fieles lectores. Y de las revistas escolares, hoy en día sobrevive Billiken, que ya prepara para festejar sus 90 años de vida, lo que la convierte (hasta donde se sabe) en la revista infantil más longeva del mundo. Y sobrevive a duras penas, ya que tiene que soportar la competencia de Genios, editada por el Grupo Clarín.

Además, mi afán por leer me llevó a buscar las tiras cómicas de los diarios, por lo que conocí a los grandes artistas de los medios gráficos, como Caloi, Quino, Fontanarrosa, Dobal, Rep, Nik y Daniel Paz, por mencionar a unos cuantos. Y de ahí a leer historieta “en álbum”, como le decía yo a los libros de Astérix el galo, Lucky Luke, Tintín (a quien ya he posteado hace poco en esta blog), Spirou, los Pitufos y otros tantos íconos de la historieta europea.

Ya en la secundaria, mi pasión por el 9no. arte se aletargó un poco, en parte por la casi total desaparición de revistas en los quioscos, fruto de la crisis económica que terminó reventando a finales de 2001. Tuve que esperar unos años para volver a encontrar las revistas y personajes que quería leer, aunque ya no en la calle, sino en las poquísimas tiendas especializadas en la venta de este material (universalmente conocidas como comiquerías), en librerías (en las bateas de material usado), en las ferias de libros de los parques, y en los lugares más insólitos. Incluso empecé a visitar la Feria del Libro, de donde no solo conseguí material difícil de conseguir, sino que a veces pude pedirle su autógrafo a Fontanarrosa (en 2000), a Caloi (en 2002) y a Solano López (en 2008).

Y con estas reflexiones llegué al día de hoy, luego de haber recorrido durante treinta años un camino de lozas amarillas poblados de historietas, cómics, mangas, bandé dessinés, fumettis, comic-strips y otras tantas manifestaciones del dibujo gráfico en todo el mundo. Así pues, ¿qué suelo coleccionar? Pues lo que me llame la atención, o lo que permita conocer más sobre este medio, o que haya perdido de niño y quiera recuperar (tengo una lista, larga como discurso de político, sobre lo que quiero volver a tener en mis manos), o lo que pueda compartir con mis amigos (ya verán posteadas algunas cosas al respecto). Sin ir más lejos, Historia de la historieta argentina no es un libro que haya conservado a través de los años, ni fue una herencia recibida de mi familia: lo encontré de pura casualidad en una librería de Saavedra, hace apenas unos días. Y la Diosa de la Fortuna me sonrió y me dedicó toda su atención ese día, ya que solo me costó ¡$10! ¡10! Si hubiese costado más, sin duda no me lo habría llevado, pero ya que lo vendían a ese precio, decidí apoderarme de él antes de que alguien se me adelantara...

¿Cómo pudo estar tan barato, si es un libro casi imposible de conseguir? La respuesta es muy simple: como pueden observar en la imagen, la tapa está deteriorada, borroneada y con algunas manchas. Este detalle, que no afectó en nada al resto del libro (las páginas no están amarillentas ni carcomidas por la humedad y está bien encuadernado) marcó la diferencia de valer solo 10 pesos, y no 50, 100, o más, como seguramente ocurriría en otro lado. Y no es un detalle menor, ya que yo solo colecciono por el solo hecho de disfrutar de lo que descubro (realmente devoré el libro), pero otros coleccionistas coleccionan por el solo hecho de coleccionar y atesorar, incluso con el deseo de que aumente su valor con el correr de los años. Pero yo no soy de esos...


En fin, pronto verán algunas de las cosas que voy descubriendo y atesorando.

sábado, 5 de marzo de 2011

Adiós, Eduardo Ferro



Ayer nos dejó Eduardo Ferro, la última reliquia de la historieta argentina clásica.


Nació en Avellaneda el 19 de agosto de 1917, y desde los 16 años demostró su talento en El Purrete, una revista del periódico Buenos Aires Herald. Poco tiempo después deslumbró en la revista La Cancha con Don Pitazo y Aserrín y Pan Rallado.

Su mejor (y más reconocido) período laboral fue entre 1937 y 1984, cuando trabajó incansablemente en la Editorial Dante Quinterno, creando allí miles de páginas de humor gráfico que deleitaron a varias generaciones de lectores, ilustrando la mayoría de las tapas de la revista Patoruzú, realizando numerosas viñetas de humor variado y creando personajes que hoy están en el panteón de las grandes leyendas de la historieta nacional, como Langostino (para la revista Patoruzito), Bólido, Tara-Service, Pandora, y un largo etcétera. Además colaboró en la creación del corto Upa en apuros.





También se lució en los diarios con El Buzo Chapaleo, tira diaria que apareció en La Razón durante diecisiete años.


Si bien muchas de sus creaciones de Editorial Dante Quinterno siguen en el imaginario público, las que creó después de su desvinculación no fueron tan afortunadas y cayeron en el limbo del olvido. Ejemplo de ello es Chicle Bang, vaquero estrafalario creado para la revista Meteoro, de editorial Abril.



Su carrera continuó en los años '80 como profesor de Humor Gráfico en la escuela de dibujo de Carlos Garaycochea. Y en los '90 revivió nuevamente a Langostino para la revista cultural La Maga.

Además del apoyo y cariño incondicional de sus fans, Ferro recibió numerosos premios y distinciones a lo largo de su carrera; el más importante de ellos fue el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos, otorgado por los Ministerios de Cultura, Asuntos Exteriores y Cooperación de España, y la Fundación general de la Universidad de Alcalá. Guillermo Mordillo, gran artista y amigo de Ferro, recibió dicho premio en su nombre en 2006.




Con motivo de dicho premio, a partir de 2007 se realizó una exposición itinerante, tanto en España como en Argentina.



En 2009 participó con dibujos originales de la revista Patoruzú en la muestra "Bicentenario: 200 años de Humor Gráfico" que el Museo del Dibujo y la Ilustración realiza en el Museo Eduardo Sívori de Buenos Aires, homenajeando a los más importantes creadores del Humor Gráfico en Argentina a través de su historia. Dicha exposición se repitió en los pabellones de Feria del Libro 2010, en la Rural.



El último homenaje que se le hizo en vida fue en diciembre de 2010, cuando la revista Dibujantes publicó una nota de tapa sobre su vida y su obra.



Su partida motivó numerosas muestras de afecto por parte de colegas de la profesión, como lo ejemplifican las de Liniers y Rep:




A continuación se puede leer el mensaje de su hija Carmen "Pichi" Ferro:


Estimados Amigos:

Hoy, 4 de Marzo de 2011, en la madrugada, ha partido el Viejo Ferrito hacia otros mundos, acompañado de sus personajes: Langostino, Chapaleo, Bólido, Taras Service, Pandora, y muchos otros que no alcanzaron la trascendencia de los nombrados.

Sobre la mesa de dibujo quedó su plumín y un potecito abierto de Tinta China reseca por el tiempo.

Les ruego en sus corazones un recuerdo de homenaje. Sus restos serán velados en la localidad de Don Bosco, partido de Quilmes, provincia de Buenos Aires, Argentina, en la cochería Rufino Pastor, calles José Ingenieros y Uriburu.

Agradecida, su hija Pichi Ferro.

PD: Me permito adjuntar el discurso que mi Padre envió a la Universidad de Alcalá de Henares, en ocasión de recibir el premio Quevedos 2006, como testimonio de su personalidad, basada en tomar la muerte como una prueba culminante de Humor.

Se ruega no llamar a su domicilio personal.



Unas apuntes sobre su obra


El maestro nos ha dejado, pero le sobrevive su extensa obra, la cual rara vez fue reeditada, creándose así una materia pendiente por parte de los editores, con lo cual se le haría justicia a Ferro. Estoy seguro que Langostino haría feliz a los niños de las nuevas generaciones, a pesar de los 65 años transcurridos desde su creación, así como también otras de sus criaturas de papel. Uno de los pocos libros donde se recogió, aunque sea una parte muy pequeña de su obra, es Ferro: Lo que el vento devolvió, editado en 1988 por Hyspamérica, en su Biblioteca Grandes Humoristas Argentinos.

Hojeando algunas páginas se pueden leer algunas páginas de dicho libro con los personajes más memorables del artista, junto con la contratapa, que contiene una explicación del autor que sirve para echar un poco de luz sobre su vida y su carrera.







En cuanto a su casi infinito trabajo en la revista Patoruzú, es imposible resumirlo en un par de renglones. Además de desarrollar personajes fijos creaba numerosos chistes sueltos e ideas temáticas, muchas de las cuales se publicaban a doble página en la revista. Ejemplos de ello son Intervenciones quirúrgicas, aparecido en el n° 338, del 6 de marzo de 1944; Pantalones largos, del n° 926 (18 de julio de 1955) y Era del Injerto y el Trasplante, del n° 1571 (11 de marzo de 1968):





Otro aporte importante para la revista fue elaborar muchas de sus tapas, como las que verán ahora, pertenecientes a los n° 339 (13 de marzo de 1944), 1571 (11 de marzo de 1968) y 1708 (31 de octubre de 1970).





Y a todo esto, ¿cómo lo veían sus colegas? Como cierre de esta entrada, les dejo para leer un artículo de Leonardo Wadel, guionista de historietas que también trabajó durante largos años en Patoruzú, lo cual ayuda a responder esa pregunta. Apareció en Skorpio n° 144, en febrero de 1988.





sábado, 14 de agosto de 2010

Adiós, Fernando Fernández -entrada pendiente de revisión-



El pasado 9 de agosto falleció en su Barcelona natal el dibujante y artista plástico Fernando Fernández.

Nacido el 7 de febrero de 1940, tenía apenas quince años cuando empezó a desplegar en las editoriales Grafidea y Toutain. En 1958 llegó a Argentina, y sus dibujos fueron publicados en las revistas Gorrión, Totem y Puño Fuerte; al mismo tiempo colaboró con la editorial inglesa Fleetway, para la cual realizó la serie Air-Ace.

En los años '60, habiendo regresado a España, se alejó temporalmente del noveno arte para desarrollar su técnica de pintura. Al regresar a su oficio realizó tiras cómicas y trabajos unitarios. A mediados de los años '70 empezó a colaborar con Ediciones Récord, lo cual aumentó su reputación en nuestro país, tanto como sus trabajos unitarios como con series de ciencia-ficción como Génesis, la cual se publicó en 1978.

Sin dudas la década del '80 fue la de mayor prestigio para Fernández, pues fue en ese momento cuando creó sus mayores éxitos: Zora y los Hibernautas (publicada en la revista 1984 entre 1980 y 1982); Drácula (editada por Toutain en la revista Creepy); La Leyenda de las Cuatro Sombras (con guión de Carlos Trillo, en Zona 84) y varias adaptaciones a la historieta de las novelas de ciencia-ficción de Isaac Asimov para Editorial Bruguera.

Se retiró como dibujante en 1989, tras notarse una lenta pero sostenida desaparición de las revistas de cómic para adultos, al mismo tiempo que empezaba a tener problemas de salud. Pasó los últimos años de su vida entregándose a la pintura, llegando a retratar (entre otros) al rey Juan Carlos I.

Como dibujante fue excepcional, al plantear un dibujo serio y oscuro, a tono con las historias que contaba. Aún se lo sigue considerando como un renovador del 9no. español, junto a Carlos Giménez y Enric Sió, entre otros.


A modo de homenaje, les dejo para leer una historieta unitaria de este gran artista: La cita. Con guión y dibujos suyos, apareció en nuestro país en la revista Skorpio Extra n° 1, de octubre de 1978.


sábado, 3 de julio de 2010

XIX Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 (3ª parte) -entrada pendiente de revisión-

Los grandes reportajes del "Loco" Chávez



Continuando el Mundial de Fútbol, no tenía motivos reales para quejarme del desempeño de la selección: 1 a 0 a Nigeria; ¡4 a 1 a Grecia!; 2 a 0 a Grecia, y ahora, en Octavos de Final, ¡3 a 1 a México! Bah, quizás debería ser 2 a 1, pero en el fondo no es nuestra culpa de que el árbitro sea tan nabo como para mandarse semejante moco respecto a ese gol de Tévez, que después lo quiso anular, ya que SI fue off-side, aunque después no lo hizo, lo que motivó que la hinchada mexicana lo quisiera matar (y de paso, a nosotros). Por lo menos Carlitos se dio el gusto de convertir otro gol en el segundo tiempo... para que nadie se queje, supongo.

De todos modos, no deja de llamarme la atención el hecho de que si se hubiera anulado ese gol, el resultado final habría sido 2 a 1, igual que en los Octavos de Final del Mundial de Alemania 2006... donde también le ganamos a México. Y esa vez pasamos a Cuartos, donde Alemania nos ganó de manera poco ortodoxa, dejándonos afuera de ese Mundial. Ahora, ante la posibilidad de la revancha y la chance de poder dar vuelta el resultado dejando así a los alemanes zapateros y bien calientes... soñar no cuesta nada, supongo.

Volviendo al tema, lo que me motivó a empezar a escribir esta entrada fue el amplio respaldo a nuestra selección de parte de nuestra prensa, al revés de lo que venía ocurriendo en los meses previos, cuando nadie daba ni cinco centavos por los jugadores... ni por Maradona como técnico. Ahora casi todos los periodistas están deshaciéndose en elogios acerca de este equipo que ya se ganó un lugar en la historia del Mundial, supongo.

No tiene mucho que ver pero me hizo acordar a otro episodio de Los grandes reportajes del "Loco" Chávez, de sus autores, Carlos Trillo y Horacio Altuna, en donde podremos ver una mirada irónica acerca del Mundial Argentina 1978. Por las dudas lo dejo para leer, aunque más no sea para despertar en los lectores una sonrisa cómplice. Publicada por primera vez en las páginas del suplemento semanal del diario Clarín, la presente edición corresponde a la de su reedición en la revista Extra Skorpio n° 1, de octubre de 1978.




Seamo fuore


Bueno, al final uno soñaba despiero nomás, y lo que se dice costar, costó caro. No pudo ser. Alemania repitió lo del 2006... o peor.

¿Cómo quedará Maradona luego de este día?

Me acuerdo de cuando lo echaron del Mundial Estados Unidos 1994 por el doping positivo... como lo ilustra esta viñeta de Nik que apareció en el diario La Nación en agosto de 1994, y que luego fue recopilada en el libro El humor de Nik en La Nación 2.

A ver si nos va mejor en Brasil 2014...




Continuará...

sábado, 12 de junio de 2010

XIX Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 (1ª parte): Fixture -entrada pendiente de revisión-



Bueno, llegó el Mundial. Fueron cuatro largos años esperando ver si la Selección lograba quedar entre los treinta y dos equipos que competirán por el máximo trofeo que otorga el fútbol. Y quedó. No fue fácil, ni agradable, y casi imposible... pero quedó.

Para cuando lean estas líneas, ya habrán visto la fiesta inaugural, y los jugadores de Sudáfrica y México habrán jugado los primeros noventa minutos de los 5760 que serán vistos (y sufridos) por los 4000 millones de personas que hasta el 11 de julio estarán inamovibles frente al televisor de sus casas. Las calles quedarán vacías; los negocios abandonados; los bares y restorantes estarán abarrotados por todos aquellos que no quieran pasar por estos momentos solos, y que seguramente sufrirán de indigestión por los nervios sufridos. Este mes será para muchos... una agonía.

A continuación les dejo, para quienes aún no lo tienen, el fixture con los horarios de los partidos del Mundial. Hay varios motivos para elegir: el primero se repartió en las calles del Microcentro y en las terminales de trenes y colectivos, cortesía del diario Crónica. El segundo es de Mc Donald’s y forma parte de los concursos que ideó para este evento. Los demás son de negocios particulares que aprovecharán estos días para intentar mejorar sus ventas. Agarren el que más les guste y... ¡Vamos, vamos, Argentina...!










Los grandes reportajes del "Loco" Chávez




Hoy nuestra selección tiene su primer round en este Mundial, al enfrentarse nada menos que contra Nigeria. Las calles y negocios estarán vacíos y sin señales de vida; será como leer las páginas de El Eternauta, pero sin la nevada mortal.

¿Y qué mejor momento que el presente para leer una historieta que venga al caso?

Mientras sufren con la Selección, les dejo para leer un episodio de Los grandes reportajes del "Loco" Chávez, de sus autores, Carlos Trillo y Horacio Altuna. Publicada por primera vez en las páginas del suplemento semanal del diario Clarín, la presente edición corresponde a la de su reedición en la revista Skorpio Extra n° 1, de octubre de 1978.




Continuará...

sábado, 23 de enero de 2010

Volvió Corto Maltés



Después de muchos años de ausencia, el Corto regresó a los puestos de diarios argentinos, y esta vez, de la mano de Ñ.

La eterna creación de Hugo Pratt (1927-1995) es uno de los comics más leídos y divulgados del planeta, compartiendo el podio con El Eternauta, nada menos. Aparecido por primera vez en las páginas de la revista italiana Sargento Kirk (que publicaba las aventuras de dicho personaje, creado por Héctor Germán Oesterheld y también ilustrado por Pratt), tubo numerosas publicaciones y traducciones durante los cuarenta y tres años que lleva en el papel.



En Argentina, el personaje apareció por primera vez de la mano de Ediciones Récord, editorial criolla que se destacó en su momento por publicar material italiano en nuestros kioscos; así pues, Corto Maltés vio la luz en nuestro país en la tapa del primer número de la mítica revista Skorpio. Al poco tiempo tuvo su propia revista, donde se publicaron otros trabajos de Pratt.



En 2004, Corto volvió a nuestros kioscos de la mano de Clarín y su Biblioteca Clarín de la Historieta, recogiendo en su tomo 2 su primer episodio, La balada del Mar Salado y Tango, una aventura que transcurre en la Buenos Aires de los años '20. Pero como pasó con otros personajes de esa colección, ambas historias aparecieron retocadas por los diagramadores del diario, reordenando las páginas para adaptarlas en el formato de libro de la biblioteca, arruinando su calidad visual.

Ahora Ñ, la revista cultural que Clarín publica los sábados, lanzó la colección que desde hoy está en todos los kioscos, publicando veinte historias en trece libros de tapa dura y papel satinado con los colores originales. Como comenté con la colección de Spider-Man, parece que el Grupo Clarín busca la redención con sus libros publicando con mayor calidad y respetando el formato de las historietas que publica, especialmente ahora que Editorial Perfil hace lo mismo con Patoruzito.


Estos son los títulos de la colección:

• La juventud. salió hoy.

• La balada del Mar Salado (1ª parte). Sale el 30 de enero.

• La balada del Mar Salado (2ª parte). Sale el 6 de febrero.

• El ángel de la ventana de Oriente / Bajo la bandeja del oro. Sale el 13 de febrero.

• Vinos de Borgoña y rosas de picardía / Un águila en la jungla. Sale el 20 de febrero.

• La conga de las bananas / La cita en Bahía. Sale el 27 de febrero.

• Volveremos a hablar de aventureros / Leopardo. Sale el 6 de marzo.

• La laguna de los hermosos sueños / En el tinglado de la antigua farsa. Sale el 13 de marzo.

• El sueño de una mañana de invierno / Samba con tiro fijo. Sale el 20 de marzo.

• Concierto en do menor para arpa y nitroglicerina / En el nombre de Alá compasivo y misericordioso. Sale el 27 de marzo.

• El último disparo / Cabezas y hongos. Sale el 3 de abril.

• Las Helvéticas. Sale el 10 de abril.

• Tango. Sale el 17 de abril.


Se consiguen todos los sábados en todos los kioscos opcional con Ñ (no con Clarín) más $14,90.

Un último comentario. Ayer, en el diario, la reseña sobre el personaje tenía un error muy grosero. El que escribió la nota afirmó que Corto Maltés salió publicado en las páginas de la revista Fierro... ¿y Skorpio? ¿Acaso se olvidaron de esa revista? Como dicen sus detractores: ¡CLARÍN MIENTE!